La verdad es que estamos recibiendo un auténtico “bombardeo” de noticias, que repiten una y otra vez que nos vamos a encontrar con una crisis de suministros de componentes informáticos. Y todos los rumores llevan asociado el coctel de “Encarecimiento del transporte + alta demanda de buques de carga + fallos en el suministro de microchips”. Demasiadas cosas juntas. ¿Podríamos pensar que estamos ante la “tormenta perfecta” al menos en lo que podría afectar a los nuevos proyectos de movilidad eléctrica? ¿Seguro? Sí, y no. Todo depende de quién nos suministre los sistemas de recarga, dónde se fabriquen y cual sea el stock existente. Parece ser que los excedentes de unidades almacenadas durante los meses más duros del aislamiento, están sirviendo de colchón de aire para muchos fabricantes y distribuidores, al menos en Europa. ¿Por qué?. Sencillo, ese stock y esos componentes ya están ensamblados en muchas fábricas europeas desde antes del inicio de esta “crisis”. Así que independientemente de los “chips”… Estaciones de recarga, … “haberlas”, como dice la frase popular, “haylas”, sólo hay que buscar a un proveedor que las fabrique en la UE.


¿Y por qué? La escasez en sí ha sido causada principalmente por el brote mundial de COVID. Muchas empresas cancelaron sus pedidos de chips asumiendo que el número de unidades que iban a producir iba a ser menor a causa de la previsible recesión. Por eso, las plantas de fabricación de chips semiconductores también cerraron durante este tiempo. Ya, pero además hemos hablado de la “alta demanda de buques de carga”. Lógico, los principales puertos de todo el mundo también cerraron y cientos de portacontenedores no pudieron atracar, lo que generó un cuello de botella en el suministro.


¿Y se resolverá? Los expertos en la industria de los chips predicen que la escasez se trasladará fácilmente a 2022 y podría durar otros dos años antes de que se restablezca la normalidad. Se espera que los precios de los artículos afectados aumenten a corto plazo, mientras que la demanda sigue siendo alta.
Moraleja: Vamos a tener que pensar en proyectos que incluyan “estaciones de recarga” de proximidad o “km 0”.