Lo primero que deberíamos aclarar es qué implica que la energía sea “verde”. Y no es ni más ni menos que garantizar el origen de la energía eléctrica a partir de fuentes absolutamente renovables. Estas pueden ser: energía hidroeléctrica, eólica, solar (fotovoltaica y termo-solar), biomasa y océano-térmica (esta última en fase inicial). En algunos países, por su naturaleza, puede explotarse la energía geotérmica. Pero este no es el caso de España.

El origen de la energía eléctrica se garantiza a través de las acreditaciones expedidas por la CNMC, conocidas como GDO (Garantías de Origen). La gestión de estas es electrónica y se realiza en base a unos cálculos hechos tras evaluar la producción eléctrica anual gWh del periodo anterior y la correspondencia entre la energía generada a partir de renovables, y su equivalencia con la cantidad de gases de efecto invernadero cuya emisión se evita. Esto es lo que determina la cantidad de GDOs asignados a cada comercializadora. Y los gWh que podría certificar como “verdes”

Teóricamente, la producción 100% «verde» estaría limitada a la generada por centrales hidroeléctricas, instalaciones fotovoltaicas, aerogeneradores en días de viento, o la derivada de la biomasa. ¿Pero qué ocurre con el resto de las horas sin lluvia, luz natural o viento?. Pues muy fácil, la energía necesaria las 24h del día todos los 365 días del año podría no ser 100% «verde».

Entonces ¿Cómo se garantiza ese aporte constante de “energía verde”?. Mediante la «exportación de GDOs» entre comercializadoras. Esto es, empresas que disponen de una cantidad de  GDOs  superior la energía eléctrica que comercializan, pueden transferir ese exceso a otras comercializadoras que importan esas GDOs para cubrir mayor porcentaje de producción y poder a su vez comercializarla como “energía verde”. En algunos casos, puede compensarse el déficit de GDOs, mediante la importación de estas de otros países europeos.

De un total de 246 comercializadoras de energía eléctrica en España, un 54% han cubierto el 100% de la energía comercializada mediante GDOs, un 2,4% no cubre la energía comercializada. El 17% llega hasta el 25% de la energía mediante GDOs y un 26% se mueve entre el 25 y el 98%.