La empresa madrileña full&fast impulsa baterías móviles para superar las limitaciones de la red eléctrica y reducir la dependencia de los combustibles fósiles
El crecimiento imparable del coche eléctrico está sacando a la luz un problema clave: la red eléctrica no siempre es capaz de cubrir la demanda creciente de energía. Esta situación se ve ahora reforzada por el alza de los precios de los combustibles, derivada de la crisis en Oriente Medio, que ha encarecido el diésel y la gasolina, impactando directamente en empresas, flotas, proyectos y negocios que dependen de generadores tradicionales.
En este contexto, la empresa madrileña full&fast ha desarrollado una innovadora solución basada en baterías móviles capaces de llevar energía allí donde se necesite, desde la recarga de vehículos eléctricos hasta el suministro en eventos, con instalaciones tanto temporales como permanentes, ofreciendo una alternativa eficiente al combustible fósil.
La propuesta va más allá del suministro puntual de energía. full&fast plantea un modelo de potencia y energía como servicio, en el que diseña, instala, gestiona y optimiza soluciones avanzadas que integran almacenamiento energético, cargadores, generación solar, conectividad y sistemas de gestión inteligente, todo ello bajo una cuota mensual predecible y sin necesidad de inversión inicial por parte del cliente.
Según explica Borja Santos, una de las voces del proyecto:
“Estas baterías son capaces de captar incluso pequeñas cantidades de energía de la red eléctrica para almacenarlas y liberarlas cuando se requiere una alta potencia. Funciona como una cisterna: va acumulando poco a poco y, cuando hace falta, libera un gran chorro de energía de golpe”.
Este enfoque permite superar una de las principales limitaciones actuales: la necesidad de reforzar la infraestructura eléctrica.
“Sumamos la energía de la batería y la de la red para dar al vehículo todo lo que necesita sin limitaciones. Así evitamos tener que mejorar la red o solicitar más potencia”, añade Santos.
El sistema se completa con cargadores rápidos integrados, como explica Pablo Suárez. A diferencia de muchos puntos de recarga convencionales, estos dispositivos ofrecen prestaciones similares a las estaciones de carga en carretera, permitiendo recuperar gran cantidad de energía en muy poco tiempo.
Además de su aplicación en movilidad eléctrica, esta tecnología puede utilizarse en otros contextos donde el acceso a la red es limitado, como eventos, rodajes, construcción, fábricas o instalaciones temporales, ofreciendo una alternativa flexible, limpia y económica frente al aumento del precio del combustible.
Con propuestas como esta, el sector energético avanza hacia modelos más sostenibles, descentralizados y resilientes, capaces de adaptarse a las nuevas necesidades de electrificación sin quedar expuestos a la volatilidad del mercado de los combustibles. Una evolución que no solo facilita el despliegue de la movilidad eléctrica, sino que también transforma la manera de generar y consumir energía en todo tipo de proyectos y negocios.
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